
La investigación por la muerte de Leandro Andrés Bertazzo, el instructor de vuelo que cayó desde una avioneta en Córdoba, apunta cada vez con más fuerza a que se arrojó de manera voluntaria. El hecho ocurrió durante una práctica aérea con una alumna de 22 años, que logró tomar el control de la aeronave y aterrizar.
De acuerdo con el relato de la joven, Bertazzo se quitó los auriculares, acomodó sus pertenencias, dejó su teléfono, se desabrochó el cinturón de seguridad y abrió la puerta del avión. Antes de lanzarse al vacío, le habría dicho: “Vos sabés lo que tenés que hacer, seguí para adelante”.
La estudiante consiguió mantener la calma en medio de una situación extrema y completó el aterrizaje sin sufrir lesiones. Su testimonio es considerado una pieza central para reconstruir los últimos segundos dentro de la aeronave.
El director de la escuela de aviación, Eduardo Álvarez, amigo del instructor, contó que antes del vuelo no advirtió señales extrañas. “Él llegó, nos saludamos con un abrazo y un beso. Estaba todo bien”, recordó.
Álvarez también expresó su desconcierto por lo ocurrido y sostuvo: “Tomó esta decisión trágica a bordo de una aeronave con una persona a su lado. No hay forma de pensarlo o de entenderlo”. Mientras tanto, la Justicia Federal continúa con las pericias para cerrar la mecánica del hecho.