
Con el objetivo de reforzar la seguridad de los estudiantes dentro y fuera de los establecimientos educativos, se puso en marcha un nuevo sistema de alarmas monitoreadas que se integra a una amplia red de prevención ya desplegada en distintos puntos del distrito.
Las alarmas, instaladas en escuelas, están conectadas de manera permanente con el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), desde donde se supervisa cualquier situación sospechosa durante las 24 horas. Los equipos cuentan con sensores de movimiento que permiten detectar ingresos no autorizados y generar alertas automáticas.
Cuando se activa una alarma, operadores del COM realizan el seguimiento en tiempo real mediante cámaras de seguridad y notifican de inmediato a las fuerzas de seguridad para una rápida intervención.
El esquema de protección no se limita a los edificios escolares. Los alumnos también cuentan con Corredores Escolares Seguros, una red de comercios, clubes e instituciones que funcionan como puntos de asistencia y refugio frente a emergencias. Estos espacios disponen de botones antipánico y sistemas de alarma conectados al monitoreo municipal.
La red se completa con tótems de seguridad y paradas seguras de colectivos ubicadas en zonas de alta circulación estudiantil, con el objetivo de brindar acompañamiento y respuesta rápida ante cualquier situación de riesgo.
Según destacaron desde el municipio, la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas apunta a fortalecer la prevención, mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias y brindar mayor tranquilidad a estudiantes, docentes y familias.